ESPECIALES: Febrero 2006

SITUACIÓN EN EUROPA

El consumo final de energía en la Europa de los 25 se incrementó un 8% en el periodo 1990 - 2002 (Ver Figura ). El transporte ha sido el sector que ha crecido más rápidamente desde 1990 y es ahora el mayor consumidor.

La estructura del consumo final de energía ha sufrido cambios importantes en los últimos años. El transporte fue el sector que creció más rápidamente entre 1990 y 2002, habiendo incrementado el consumo de energía final un 24.3%. El consumo final de energía por servicios (incluyendo agricultura) y hogares creció un 10.2% y un 6.5% respectivamente mientras el consumo de energía final en el sector industrial cayó un 7% en el mismo periodo. Todo ello significa que en el 2002, el transporte fue el mayor consumidor de energía, seguido por la industria, el hogar y los servicios.

Existen diferencias significativas entre el consumo de energía de la Europa de los 15 y la Europa de los 25. Con la incorporación de los nuevos Estados miembro se produjo una caída del consumo de energía como resultado de la reestructuración económica que siguió a los cambios políticos de principios de los años 90. Sin embargo, con la recuperación económica de estos países, el consumo de energía ha crecido ligeramente.

Consumo de energía final por sector:

Consumo de energía final por sector

Los últimos datos ofrecidos por los servicios de la Comisión, correpondientes a 2004, revelan que que el sector servicios y doméstico sigue siendo el principal consumidor de energía final (un 41,3% del total), seguido del sector transporte (30,7%) y del industrial (27,9%). Estos dos últimos han perdido parte de su peso frente al primero en el periodo 2002-2004.


Ver tabla de consumo de energía final por país

En cuanto a la procedencia de la energía final consumida, la mayor parte es petróleo (un 42,8% en 2004 para la UE-25), seguido del gas (24,3%) y la electricidad (20%). Las energías renovables, en esta fecha, todavía suponían tan sólo el 4,3% del total.

Alrededor del 80% de la energía que se consume en la UE procede de combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón). Una proporción significativa y creciente de éstos procede de fuera de la UE. La dependencia del petróleo y del gas importado, que en la actualidad se sitúa en torno al 50 %, podría elevarse al 70 % en 2030. Esto incrementará la vulnerabilidad de la UE ante los cortes de abastecimiento y el encarecimiento de los precios debidos a las crisis internacionales. Además, la UE debe reducir su consumo de combustibles fósiles para invertir el proceso de calentamiento del planeta. El futuro está en una combinación de ahorro energético a través de un uso más eficaz de la energía, fuentes alternativas (especialmente energías renovables dentro de la UE) y una mayor cooperación internacional.

Podría ahorrarse una quinta parte del consumo de energía, de aquí a 2020, mediante cambios en el comportamiento de los consumidores y el uso de tecnologías eficientes en cuanto a la energía. Esto supondría cerca de 60 millones de euros de la factura anual de energía de la UE y ayudaría a cumplir los compromisos internacionales adquiridos para invertir el cambio climático. Si no actuamos, el consumo energético de la UE podría incrementarse en un 10 % en 2020.

La seguridad a largo plazo del suministro también exige velar por que el abastecimiento de la UE no dependa en exceso de unos cuantos países o que la dependencia se vea compensada por una cooperación estrecha con países como Rusia, uno de los principales proveedores de combustibles fósiles y, potencialmente, de electricidad, y con los países de la zona del Golfo Pérsico. La cooperación con las economías en desarrollo o emergentes incluye inversiones y transmisión de conocimientos técnicos sobre la producción y el transporte, en interés de ambas partes.

La UE y 11 países del sudeste de Europa acordaron en 2004 constituir una única Comunidad de la Energía para los 36 países y ya está funcionando una Secretaría provisional. Las normas del mercado de la energía serán las mismas en toda la zona. La UE se beneficiará de una mayor seguridad del suministro que pasará a través de las interconexiones que atraviesan dichos países. Los mercados de la energía de estos países no miembros de la UE también funcionarán de forma más eficiente con la aplicación de las normas comunitarias, de tal forma que los fondos actualmente utilizados para subvencionar todos los precios de la energía estarán disponibles para proporcionar asistencia dirigida a quienes más la necesiten y para inversiones.

Pero nada de esto será suficiente. La UE debe acabar convirtiéndose en una economía menos productora de carbono que utilice menos combustibles fósiles en la industria, el transporte y los hogares, y que recurra a fuentes energéticas renovables para generar electricidad, calentar o refrigerar edificios, y suministrar combustible al transporte, especialmente a los automóviles. Esto presupone un importante cambio hacia la utilización de energía eólica (en particular, la energía eólica marina), biomasa, energía hidráulica, energía solar y combustibles biológicos procedentes de materia orgánica. El siguiente paso será convertirse en una economía del hidrógeno. http://www.eia.doe.gov/oiaf/ieo/nat_gas.html

En la siguiente tabla se muestran los datos estadísticos globales correspondientes a la Europa de los 25, durante el periodo 1990-2002.

Petróleo

El petróleo sigue siendo la fuente de energía que más importancia reviste por lo que se refiere a las amenazas para el abastecimiento energético. Esta demanda experimentará un crecimiento moderado, en torno al 0,3% anual desde 2000 a 2030. Los aspectos que van a determinar las necesidades futuras de petróleo son la dependencia del petróleo por parte de un sector del transporte en pleno crecimiento, el riesgo de fluctuaciones de los precios y el desarrollo de combustibles alternativos para el transporte.

Como se ha comentado más arriba, el petróleo sigue siendo la fuente de energía final más importante, aunque el consumo se ha mantenido estable entre 1990 y 2004, sin apenas crecimientos. Los países de la antigua Unión Soviética siguen siendo los principales suministradores de petróleo para Europa, aportando más de una tercera parte del total consumido (36,4%). Nourega (16,4%), Arabia Saudí (11,1%), Libia (9,2%) e Irán (6,35) completan la lista de principales suministradores. Al contrario de lo que sucede para el caso del gas natural, la dependencia de Rusia y los países de la antigua URSS ha aumentado en el periodo 2000-2005, ya que, salvo Libia, el resto de países ha disminuido sus exportaciones a Europa en este tiempo.

Gas Natural

El gas natural se perfila como la fuente favorita de energía en el horizonte del 2025 con un crecimiento proyectado en su demanda en torno al 1,8% anual, incrementándose el consumo en un 50% desde el 2002 a 2025. Mas del 60% del incremento en consumo de gas natural se destinará a la producción de electricidad, y muchos países de esta zona geográfica están reconsiderando reemplazar por gas natural sus plantas de producción de electricidad alimentadas por petróleo o carbón.

La mayor parte del gas natural procede de Rusia (un 36,7% en 2005), seguido de Noruega (24,5%), y Argelia (19,1%). Desde el año 2000 la dependencia con respecto a Rusia se ha reducido considerablemente, ya que incluso el volumen total de las importaciones ha descendido en el periodo 2000-2005, siendo Noruega, Nigeria y Qatar los países más beneficiados por ello.

Carbón

Desde un punto de vista económico y del abastecimiento energético, el carbón es interesante. En Europa las reservas son abundantes, y la competencia de los mercados mantiene los precios bajos y estables. No obstante, el carbón ha dejado de utilizarse en los hogares (en razón de las disposiciones legislativas adoptadas en el marco de la lucha contra la polución atmosférica) y, más recientemente, se reduce en la generación de electricidad, donde se prefiere al gas. La reestructuración de la industria siderúrgica ha supuesto la reducción de otro cliente importante. Las previsión proyecta, que la demanda de carbón permanecerá en aproximadamente los mismos valores que en el año 2000.

A largo plazo, el carbón puede seguir revistiendo interés cuando empiecen a utilizarse nuevas tecnologías que además de reducir los costes de extracción y las emisiones, aumenten su eficiencia de manera espectacular. Es probable, pues, que el carbón siga utilizándose en la generación de electricidad a largo plazo en beneficio de la diversidad energética y de la seguridad de abastecimiento.

Energía Nuclear

El consumo de energía nuclear en Europa representa un 15% del consumo total de energía. En Europa se prevé un ligero aumento hasta 2010, en torno al 1,9%. A partir de esta fecha, comenzará a descender, como resultado del cierre en algunos países de sus centrales nucleares.

Sin embargo, cabe la posibilidad que esta política cambie teniendo en cuenta que la energía nuclear no emite a la atmósfera gases contaminantes, y por tanto se podrían cumplir los objetivos de Kyoto. En el caso de que las centrales nucleares después de su vida útil, que suele ser unos 40 años, se sustituyan por otras centrales eléctricas convencionales, no sería posible cumplir con los compromisos de Kyoto.

Por otro lado, la vida media de muchas de las instalaciones se está revisando al alza, de modo que podrían prolongar su vida útil más tiempo del esperado, con el considerable cambio en las previsiones de producción de electricidad.

Energías Renovables

El pronóstico para este tipo de energías es que experimenten incremento promedio anual en torno a 1,9% desde el 2000 hasta el 2030 (ver tabla). A medio plazo, la Comisión se ha fijado como objetivo para 2010, duplicar el porcentaje de estas energías en la producción total de energía pasando de un 6% (en su mayor parte producido por grandes centrales hidroeléctricas) a la cifra del 12%.

Las fuentes renovables de energía revisten interés para el abastecimiento energético por razones medioambientales y geopolíticas. Aunque, en general, esas fuentes son más baratas e incluso gratuitas, la tecnología necesaria no ha alcanzado aún el grado de madurez suficiente para que sean económicamente interesantes. En teoría, la energía renovable puede proporcionar un abastecimiento seguro, no contaminante y asequible recurriendo a fuentes autóctonas sin riesgo de ruptura o agotamiento de las reservas.

No obstante, si se quiere alcanzar esta meta, será necesario tomar medidas especiales para ello. Uno de los principales obstáculos, además de las dificultades técnicas, es el elevado coste de las tecnologías sobre energías renovables en comparación con las tecnologías sobre combustibles fósiles. De ahí la necesidad de aplicar incentivos financieros adecuados para promocionarlas. En los sectores donde la tecnología está más avanzada, por ejemplo le energía eólica, los costes cayeron de forma espectacular en el decenio anterior y lo siguen haciendo ahora.

Con unas inversiones adecuadas en investigación, desarrollo y demostración de tecnologías que permitan la comercialización de energías renovables a corto, medio y largo plazo, esas fuentes podrán contribuir a resolver de una forma aceptable desde el punto de vista medioambiental y económico muchos de los problemas a que se enfrenta el abastecimiento energético de Europa a largo plazo. El desarrollo total de las fuentes renovables de energía, por ejemplo, puede desempeñar un papel muy importante en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de la producción de electricidad. No obstante, para ello será preciso introducir rápidamente medidas especiales, incentivos económicos y una campaña enérgica de marketing.

Los consumos y producción de energías renovables por tipo de energía se muestran en la figuras siguientes: Más información en el documento: EU-25 Energy and Transport outlook to 2030

subirsubir