Los biocarburantes son productos de origen biológico que pueden ser empleados como sustitutos de los derivados del petróleo o como aditivos de éstos; suponen una de las mejores opciones a nuestro alcance para frenar la contaminación provocada por el transporte al tener un balance neutro de emisones de CO2. Tampoco producen emisiones sulfuradas o nitrogenadas, ni apenas partículas sólidas.
Su aprovechamiento energético supone convertir un residuo en un recurso.
De acuerdo con las primeras estimaciones para 2006, el consumo de biocarburantes llegó a 5,38 Mtep en el año pasado en la UE, correspondiente a una cuota de 1,8% del consumo total de combustibles dedicados a transporte.
CONSUMO DE BIOCARBURANTES PARA EL TRANSPORTE EN LA UNIÓN EUROPEA (2007)

Fuente: EurObserv'ER 2007
Se ha producido un aumento considerable en el consumo de biocarburantes líquidos, siendo Alemania el principal país consumidor seguido por Francia y destacando la utilización de biodiesel sobre la de bioetanol en la mayor parte de los países de la Unión Europea.
Si nos referimos ahora a la producción de biocombustibles, Alemania y España están a la cabeza en la generación de esta energía.

Fuente: EurObserv'ER 2007
REPARTO DE LOS BIOCOMBUSTIBLES EN LA UNIÓN EUROPEA (2007)

El grupo español, Abengoa, a través de su filial americana Abengoa Bioenergía, es líder europeo en la producción de bioetanol para uso como combustible.
Dentro de Europa, España es líder absoluto en la producción de bioetanol, y con bastante ventaja sobre el segundo productor, que es Francia.
Con respecto al biodiesel, si bien España ha experimentado el mayor crecimiento porcentual de toda la UE, al pasar de 6.000 t/año en 2003, a 13.000 t/año en 2004, todavía estamos muy lejos de alcanzar los niveles de Alemania, con 1.035.000 t/año, Francia, con 348.000 t/año, e Italia, que produjo 320.000 toneladas en 2004.
El biodiesel es el biocarburante de mayor implantación en Europa, con un porcentaje cercano al 80% del total de la producción.
Aunque menos relevante, el bioetanol también ha experimentado un aumento en el viejo
continente, pasando de 424.750 toneladas en 2003 a 491.040 en 2004, lo que significa un crecimiento del 15,6% en un solo año. En España, Francia y Alemania este producto no se consume directamente, sino que se añade a las gasolinas a través del aditivo ETBE.